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Padre Cantalamessa recibe el premio “Comunicación y cultura”

Durante la Semana de la Comunicación organizada por Ediciones Paulinas

“Un sacerdote en los medios de comunicación debe ser el anunciador de la Buena Nueva. No debe ser otra cosa”, dijo el padre Rainero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia ayer martes, al recibir el premio de Paulinas Comunicación y Cultura que otorga la organización Paulinas Onlus en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma.

La Asociación de comunicación y cultura Paulinas Onlus, busca promover la cultura inspirada en los principios del Evangelio desde una visión cristiana del mundo, entendida como un servicio al desarrollo y el crecimiento integral de la persona en los sectores de comunicación y medios.

Este galardón pretende destacar a quienes trabajan en los medios de comunicación, de acuerdo con los valores planteados en el mensaje de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales del año en curso.

Este año, el Papa dedicó este mensaje al tema “El sacerdote y la pastoral en el mundo digital. Los nuevos medios al servicio de la palabra”. El texto fue publicado el pasado 23 de enero, vísperas de la fiesta de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas.

El padre Cantalamessa es franciscano capuchino, fue ordenado sacerdote en 1958. Es doctor en teología y literatura. Ha sido profesor de historia del cristianismo en la Universidad Católica de Milán y director del Instituto de Ciencias Religiosas. También ha sido miembro de la comisión teológica internacional entre 1975 y 1981.

Los viernes de cuaresma, así como el Viernes Santo, durante la ceremonia de la adoración de la cruz en la basílica de San Pedro, Cantalamessa realiza una meditación en presencia del Papa, los cardenales y miles de fieles.

Al recibir el premio el sacerdote dirigió de manera espontánea unas palabras al público y recordó uno de los momentos más importantes de su vida, que ocurrió en 1980: “Mientras estaba en un retiro, mi superior general me dijo: – El papa Juan Pablo II te ha nombrado predicador de la casa pontificia”.

“Después de 30 años los papas me soportan”, dijo entre bromas. Luego se refirió a su participación en televisión: “esto no sé si es un don natural o me lo ha dado el Señor pero de hecho, cuando se encendían las luces de las cámaras, yo no las veía. Veía a la gente, sonreía a la gente. La gente percibía que yo estaba con ellos”.

Dijo además que el sacerdote debe tener “Una gran fe en el Señor y en la potencia de la palabra del Señor”.

“Creo que da mucha fe al sacerdote saber que es portador de una noticia que merece ser escuchada hasta el fin del mundo”, agregó el padre Cantalamessa.

“No hay verdad así de profunda que con el lenguaje adaptado no se pueda llevar a la comprensión de cualquier persona normal. Es necesario renunciar a las palabras difíciles y abstractas”. Recomendó.

Luego agregó que la Palabra de Dios hacer eco en la vida de la gente:“A los problemas que lleva en el corazón, a las situaciones de las que todos hablan”.

El padre Cantalamessa concluyó su intervención advirtiendo sobre los posibles peligros que puede traer para el sacerdote, el ser predicador en los medios de comunicación: “Puede favorecer la vanidad”, y dijo que para evitar esto, siempre es necesario tener en cuenta que “nosotros no nos predicamos a nosotros mismos sino a Cristo Jesús el Señor”.