Sermones de la Casa Pontificia
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«DIOS HA ELEGIDO LO QUE ES NECIO PARA EL MUNDO PARA CONFUNDIR A LOS SABIOS» - Quinta Predicación, Cuaresma 2019
- 12 de abril de 2019
Juan y Pablo: dos miradas diferentes sobre el misterio En el Nuevo Testamento y en la historia de la teología hay cosas que no se entienden si no se tiene en cuenta un dato fundamental, es decir, el de la existencia de dos enfoques diferentes, aunque complementarios, hacia el misterio de Cristo: el de Pablo[...]
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«ADORARÁS AL SEÑOR TU DIOS» - Cuarta predicación, Cuaresma 2019
- 05 de abril de 2019
Este año se celebra el VIII centenario del encuentro de Francisco de Asís con el Sultán de Egipto al-Kamil en 1219. Lo recuerdo en esta sede por un detalle que se refiere al tema de nuestras meditaciones sobre el Dios viviente. Tras el regreso de su viaje a Oriente en 1219, santo Francisco escribió una[...]
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LA IDOLATRÍA, ANTÍTESIS DEL DIOS VIVIENTE - Tercera predicación, Cuaresma 2019
- 29 de marzo de 2019
Cada mañana, al despertar, experimentamos algo singular, a lo cual no hacemos caso casi nunca. Durante la noche, las cosas en torno a nosotros existían, eran como las habíamos dejado la noche anterior: la cama, la ventana, la habitación. Quizás fuera ya brilla el sol, pero no lo vemos porque tenemos los ojos cerrados y[...]
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«¡ENTRA EN TI MISMO!» - Segunda predicación, Cuaresma 2019
- 22 de marzo de 2019
San Agustín lanzó un llamamiento que a distancia de tantos siglos conserva intacta su actualidad: «In te ipsum redi. In interiore homine habitat veritas»: «Entra en ti mismo. En el hombre interior habita la verdad» . En un discurso al pueblo, con insistencia aún mayor, exhorta: «¡Entrad de nuevo en vuestro corazón! ¿Dónde queréis ir[...]
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Primera predicación, Cuaresma 2019 - «BIENAVENTURADOS LOS LIMPIOS DE CORAZÓN PORQUE ELLOS VERÁN A DIOS»
- 15 de marzo de 2019
Continuando la reflexión iniciada en Adviento sobre el versículo del salmo: «Mi alma tiene sed del Dios vivo» (Sal 42,2), en esta primera predicación cuaresmal, quisiera meditar con vosotros sobre la condición esencial para «ver» a Dios. Según Jesús, es la pureza de corazón: «Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios» (Mt[...]
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