Sermones de la Casa Pontificia
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«A Dios nadie lo ha visto nunca…» - Tercera predicación de Adviento 2018
- 21 de diciembre de 2018
El Dios vivo es la Trinidad viviente, dijimos la última vez. Pero nosotros estamos en el tiempo y Dios está en la eternidad. ¿Cómo superar esta «infinita diferencia cualitativa»? ¿Cómo tender un puente sobre semejante abismo infinito? La respuesta está en la solemnidad que nos disponemos a celebrar: «El Verbo se hizo carne y habitó[...]
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El Dios vivo es la Trinidad viviente - Segunda predicación de Adviento 2018
- 14 de diciembre de 2018
Una experiencia del Dios vivo Cuando se trata del conocimiento del Dios vivo, una experiencia vale más que muchos razonamientos y yo quisiera empezar esta segunda meditación precisamente con una experiencia. Hace tiempo recibí la carta de una persona a la que seguía espiritualmente, una mujer casada, fallecida hace algunos años. La autenticidad de sus[...]
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¡Dios existe! - Primera predicación de Adviento 2018
- 07 de diciembre de 2018
Introducción En la Iglesia estamos tan presionados por tareas, problemas que afrontar, retos a los que responder, que corremos el riesgo de perder de vista, o dejar como en el trasfondo, el «porro unum necessarium» del Evangelio, es decir, nuestra relación personal con Dios. Además de todo, sabemos por experiencia que una relación personal auténtica[...]
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«Quien lo ha visto da testimonio de ello» - Predicación del Viernes Santo 2018, en la Basílica de San Pedro
- 30 de marzo de 2018
Al llegar donde estaba Jesús, viendo que ya estaba muerto, no le rompieron las piernas, sino que uno de los soldados con una lanza le atravesó el costado, e inmediatamente salió sangre y agua. Quien lo ha visto da testimonio de ello y su testimonio es verdadero; él sabe que dice la verdad, para que[...]
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Quinta predicación de Cuaresma - «PONGÁMONOS LAS ARMAS DE LA LUZ» - La pureza cristiana
- 23 de marzo de 2018
En nuestro comentario de la parénesis de la Carta a los Romanos, hemos llegado al punto donde se dice: «La noche está avanzada, el día está cerca: dejemos, pues, las obras de las tinieblas y pongámonos las armas de la luz. Andemos como en pleno día, con dignidad. Nada de comilonas y borracheras, nada de[...]
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